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Unos ataques cada vez más complejos 20 julio, 2007

Posted by marconius in El problemático Oriente.
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Emboscadas cada vez mejor preparadas, fuego de armas combinadas, ataques más audaces, bombas más potentes y con mayor capacidad de penetración… así se las gastan los insurgentes en Irak en respuesta al reciente incremento de tropas de Bush.


Al fin y al cabo esta es la historia que viene repitiéndose durante todo el conflicto: los estadounidenses diseñan constantemente nuevas estrategias y lanzan ofensivas más y más grandes, pero los insurgentes acaban devolviendo el golpe cada vez con mayor fuerza.

El último de estos golpes lo han recibido los militares norteamericanos durante estos últimos meses. En respuesta al reciente despliegue de nuevos efectivos llevado a cabo por la administración Bush a principios de año, los insurgentes han desarrollado, siguiendo una tendencia ininterrumpida durante todo el conflicto, tácticas cada vez más complejas y letales para atacar a su vez a las tropas estadounidenses.

Así es como lo ponen de manifiesto diversas fuentes del Ejército de los EEUU y expertos en temas militares en un reciente artículo publicado por el Washington Post, en el que varios entendidos señalan que la insurgencia ha logrado dar un paso más en el grado de letalidad y astucia de sus ataques, convirtiendo los tres últimos meses de este año en uno de los más mortíferos períodos de la guerra que hayan tenido que afrontar jamás los soldados estadounidenses.

Unos meses fatídicos debido a unos ataques cada vez más letales

Entre abril y mediados de julio han muerto en Irak 368 soldados estadounidenses (además de otros 25 británicos), una de las peores cifras de la guerra. Y este incremento en las bajas se debe sobre todo a los cada vez más mortíferos ataques de la insurgencia.

Aunque según los militares norteamericanos la mayor parte de los ataques sigue siendo bastante simple, entre las nuevas habilidades que demuestran los insurgentes se citan bombas IED cada vez más potentes y penetrantes, un uso combinado de ametralladoras, armas cortas, bombas y fuego de mortero en unas emboscadas cada vez más elaboradas, contraataques cada vez más osados y peligrosos, ataques directos contra las tropas, maniobras de distracción y de retardamiento, ataques dirigidos tanto contra las patrullas objetivo de las emboscadas como contra las tropas que suelen acudir a su rescate, captura y secuestro de soldados norteamericanos…

En el artículo se narra, como ejemplo ilustrativo de en qué se están convirtiendo algunos de estos ataques, una compleja emboscada sufrida hace muy poco por tropas norteamericanas en la problemática provincia iraquí de Diyala, al noreste de Bagdag. En este suceso, los insurgentes aprovecharon el derribo de un helicóptero estadounidense para tender una trampa a la columna de rescate que acudía a recuperar los cuerpos sin vida de sus dos pilotos, una doctrina habitual en el Ejército estadounidense, que suele enardecer a sus soldados con la conocida frase de “no abandonamos a nadie”.

La columna de rescate en cuestión estaba compuesta por una “fuerza de reacción rápida” de varios vehículos blindados Bradley. Al acercarse al lugar del impacto uno de estos vehículos fue destruido por un potente explosivo previamente oculto que mató a cinco soldados, y que obligo al resto de la columna a detenerse, establecer un perímetro de seguridad y solicitar apoyo aéreo. Poco después, un pequeño grupo desgajado de la columna principal (recién inmovilizada) llegó al helicóptero y recuperó los dos cuerpos, pero se topó a la vuelta con un segundo explosivo que mató a otro soldado más.

Como se ve en este suceso, y como destacan los expertos del artículo del Washington Post, la estrella del “bestiario” insurgente siguen siendo los IEDs, responsables por sí solos de casi el 50% de las bajas estadounidenses en Irak. Estos ingenios se han vuelto en los últimos tiempos tan letales que han reducido el hasta ahora ratio habitual de la guerra entre heridos y muertos, pasando de una media de 8 a 1 a un reciente 4-5 a 1, una proporción más similar a la de una guerra abierta típica del siglo XX.

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Una estrategia más costosa

Por otro lado, y al igual que ha sucedido durante el mismo periodo con los contratistas civiles que trabajan en Irak para los norteamericanos, el aumento en el número de muertes observado desde comienzos de este año se debe también a la nueva estrategia desarrollada por el Pentágono a tenor de las instrucciones dadas por Bush en su más reciente plan para estabilizar Irak.

Los 25.800 nuevos efectivos de refuerzo que, debido a este nuevo plan, se enviaron a Mesopotamia a partir de enero, se han desplegado en las zonas más peligrosas del país, léase tanto la provincia de Al Anbar como Bagdag y sus alrededores.

Además, la mayoría lo hicieron en una serie de pequeñas bases situadas en los barrios periféricos de Bagdag, dentro de una estrategia de contrainsurgencia activa dirigida a pacificar la capital, basada en tácticas mucho más agresivas que las de los meses precedentes, que empeñan a las tropas en multitud de acciones de combate, vigilancia, patrulla y registro, que tienden a su vez a aumentar aún más su vulnerabilidad, ya sea a la hora de entrar en acción o sencillamente al desplazarse de un lado para otro.

Así, y una vez más, el incremento de bajas corre parejo a un incremento en la actividad militar, como viene sucediendo desde el inicio de la invasión en 2003, y como puedo observarse en los otros dos meses más sangrientos de la guerra, los de noviembre y abril de 2004, meses en los que se desarrolló una ofensiva terrestre contra la ciudad de Faluya en el primer caso, y una lucha abierta contra los chiíes seguidores del Al Sadr en el segundo.

 

Los comandantes justifican las operaciones militares actuales con el drástico descenso de muertes experimentado entre los civiles de Bagdag. Al parecer, el número de civiles muertos o heridos, lo mismo que los asesinatos sectarios, han caído en cerca de un 50% en la ciudad durante los últimos tres meses, y los ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes también habrían experimentado un pequeño descenso.

Sin embargo, esta victoria pírrica no parece muy probable que agrade a los ciudadanos norteamericanos, más preocupados por sus propias bajas que por cualquier otra cosa. Ni tampoco a sus políticos populistas, que persiguen votos sea como sea, y se limitan por ello a dar coba a sus votantes en vez de intentar encaminarles a objetivos más elevados, más aún con las presidenciales a la vuelta de la esquina.


(Más de los famosos ataques IED)

Comentarios»

1. ketolysis - 30 septiembre, 2014

Ahaa , su agradable discusión sobre el tema de este pieza de escritura aquí en este página web , he
leído todo lo que , por lo que ahora en este momento me también comentando aquí .


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