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Los contratistas lo pasan cada vez peor en las guerras de EEUU 14 julio, 2007

Posted by marconius in El problemático Oriente.
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No son sólo los soldados los que mueren en nombre de los EEUU en las guerras de Afganistán e Irak, porque no sólo de soldados se vale el Ejército estadounidense, algo que ha quedado meridianamente claro cuando los últimos cálculos, por fin mínimamente oficiales, cifran en 180.000 el número de civiles que trabajan para los militares en ambas zonas de guerra.


 Contratista americano entrena a tropas iraqu�es

Más de 1.000 muertos y 12.000 heridos tan sólo en Irak, y otros casi 100 muertos y más de 2.000 heridos en Afganistán, es lo que suma el más fiable saldo de bajas hecho hasta ahora acerca de las muertes habidas entre los contratistas civiles que trabajan para los militares norteamericanos en los escenarios de la llamada “guerra contra el terror”.

Estas cifras, ingentes y hasta hace muy poco completamente desconocidas (ver: Irak invadido también por contratistas), revelan hasta qué punto existe un gigantesco número de contratistas trabajando en ambas guerras, hasta qué punto el esfuerzo bélico se sirve y depende de estos trabajadores civiles, y hasta qué punto se está exponiendo cada vez más a este colectivo al fuego enemigo.

De hecho, las nuevas estadísticas de bajas sugieren que por cada cuatro soldados o marines estadounidenses muertos en Irak y Afganistán muere un contratista, un balance nada desdeñable.

En Irak lo pasan peor

Y es en Irak en donde los contratistas lo están pasando peor, sobre todo durante los últimos meses. En un reciente artículo publicado el 19 de mayo en el New York Times ya se informaba, siempre citando al Departamento de Trabajo de EEUU, de que las bajas entre los contratistas que servían en Irak se habían disparado durante el primer trimestre de 2007.

El propio artículo, que se hacía eco de un total de 917 contratistas muertos y 12.000 heridos, comenzaba afirmando que “las bajas entre los contratistas privados en Irak han alcanzado un récord este año, marcando un ritmo que parece que hará del 2007 el año más sangriento para los civiles que trabajan junto con los militares americanos en la zona de guerra”.

Al parecer, los 146 contratistas muertos entre enero y marzo de 2007 (amén de 3.430 heridos) que citaba el artículo, siempre según los datos facilitados por el Departamento de Trabajo de EEUU, significaban un auténtico récord en comparación con cualquier otra fase anterior de la guerra, una cifra que se acercaba además mucho al número de soldados estadounidenses muertos durante el mismo período (244). Y eso teniendo en cuenta que el número real de bajas podría ser incluso mayor, dado que la base de datos estadística del Gobierno estadounidense todavía no estaba completa a la hora de hacer estos recuentos.

Como fuere, la causa del gran aumento en el número de bajas parece deberse a la nueva estrategia agresiva que los estadounidenses han venido aplicando durante los últimos meses en Irak, cuando Bush decidió aumentar el número de tropas para pasar al contraataque en la zona de Bagdag.

Por lo visto, a medida que las tropas patrullan más agresivamente dentro y alrededor de Bagdag ambos, los solados y los contratistas que les apoyan, afrontan más peligros. Los soldados porque se ven inmersos más habitualmente en los combates, y los contratistas porque las líneas de aprovisionamiento de los militares se alargan y multiplican y quedan más expuestas a los ataques.

Lo cierto es que esto ya ha sucedido antes. Los ataques contra este colectivo siempre han aumentado durante los períodos de mayor actividad militar americana. Por ejemplo, antes del reciente récord de contratistas muertos desde enero a marzo de este año, está el anterior récord trimestral de 112 muertos a finales de 2004, durante la ofensiva militar americana sobre Faluya y las operaciones que la siguieron.

Pero el incremento entre las bajas también se debe a que los insurgentes parecen haber recrudecido sus ataques contra los contratistas durante los últimos meses, como parte de su estrategia para desgastar a las tropas norteamericanas.

Lawrence J. Corp., un veterano secretario asistente de Defensa para la mano de obra durante la administración Reagan, explicaba en el artículo del Times que los insurgentes estaban “yendo detrás de los objetivos más blandos, y los contratistas son objetivos más blandos que los militares”.

Una alta personalidad de la industria de seguridad decía por su parte que, recientemente, tanto un militar americano como varios agentes de las distintas empresas contratistas le habían asegurado que entre el 50 y el 60% de todos los convoyes de camiones en Irak estaban sufriendo ataques. Antes de eso, dijo, tan sólo el 10% habían sido atacados.

El artículo del Times también citaba para ilustrar la situación a un tal Gordon Dreher, estadounidense de 48 años que trabajó en Irak para KBR como conductor de camiones, y que llegó incluso a sufrir él mismo un ataque cuando un IED impactó contra su camión a poca distancia de su propia persona. Dreher afirmaba que él y los otros conductores encaraban constantemente ataques de los insurgentes, que él mismo fue emboscado dos veces en un mismo trayecto, y que ya a finales de 2006 los conductores de camiones y sus escoltas marines estaban encontrando de 20 a 30 bombas en cada viaje de convoy a través de Al Anbar, el corazón sunní de Irak.

Y más aún. Según todos los indicios el alarmante ritmo de bajas registrado en los tres primeros meses de 2007 se habría mantenido hasta la fecha de hoy, y probablemente continuará.

El 4 de julio otro artículo publicado esta vez por la agencia Reuters informaban de que ya se habían superado los 1.000 muertos entre los contratistas que trabajaban en Irak. El Departamento de Trabajo estadounidense afirmó por esas fechas que había registrado 917 muertes a finales de marzo (más otras 73 en Afganistán). Desde entonces, y de acuerdo con los incidentes registrados por Reuters en Bagdag y Kabul, al menos 16 contratistas más habrían muerto en Irak y otros dos lo habrían hecho en Afganistán.

Gráfico sobre los contratistas muertos (Fuente: New York Times)

Los contratistas se quejan, pero siguen demandando empleo

Los propios contratistas son los primeros en quejarse ante esta situación. Muchos de los trabajadores que han prestado sus servicios en Irak citan un sinnúmero de precariedades que suelen repetirse en boca de la mayor parte de sus compañeros.

Por ejemplo, es común la queja sobre que los convoyes de camiones que despliegan las compañías privadas no están, según ellos, tan bien armados o protegidos como lo están las unidades militares. O también que ellos mismos, en su quehacer diario, carecen de las medidas básicas de seguridad que se permiten las tropas, o que reciben beneficios que no sólo difieren de aquellos otorgados a las tropas sino que además varían por empleador, o también que los seguros y la cobertura médica varían en cada caso de lo excelente a lo mínimo.

Las condiciones en Irak son duras, y muchos civiles que llegan allí movidos por patriotismo, sed de aventura o necesidad de dinero, son a menudo superados por el entorno. Pero si comienzan a criticar las jornadas de trabajo de 12 horas, la falta de protección de los camiones o los periódicos bombardeos de sus bases, los supervisores a menudo les conminan a hacer la maleta y volver a casa.

No obstante, y a pesar de trabajar en estas condiciones y de la más que preocupante situación actual, el número de solicitantes que piden ir a trabajar a Irak no solamente no ha descendido, sino que incluso ha seguido aumentando, aún cuando los sueldos han experimentado descensos debido al exceso de oferta de mano de obra.

 

En definitiva, los contratistas no son solamente una fuerza en la sombra, sino que son también, tal y como reza una expresión que parece haberse acuñado recientemente en los EEUU, los “muertos ocultos” de esta guerra. Eso si excluimos a los propios iraquíes claro, cuyos muertos todavía nadie es capaz de contar.


 (Un ataque contra un camión se suministros estadounidense en Irak) 

Comentarios»

1. Unos ataques cada vez más complejos « Recodo Inquieto - 20 julio, 2007

[…] otro lado, y al igual que ha sucedido durante el mismo periodo con los contratistas civiles que trabajan en Irak para los norteamericanos, el aumento en el número de muertes observado desde […]


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