jump to navigation

Irak invadido también de contratistas 12 julio, 2007

Posted by marconius in El problemático Oriente.
trackback

Desde hace ya varios meses, especialmente (y seguro que no por coincidencia) desde la derrota republicana en las legislativas de otoño, viene gestándose una nueva polémica en EEUU en torno a la Guerra de Irak.

Esta nueva polémica se une a la que surgió a principios de este año con el plan de Bush de incrementar exponencialmente el número de tropas estadounidenses desplegadas en Bagdag, un plan que se encuentra estos días en pleno desarrollo y que ya está sembrando gran desazón entre numerosos políticos estadounidenses de todos los colores por su falta de resultados, pues ha significado un aumento en el número de bajas pero no así una mejora en la seguridad de la capital iraquí (ante el fracaso en ciernes el propio Bush acaba de pedir tiempo para revisar la estrategia militar y ha admitido por primera vez la posibilidad de “escuchar otras opciones” a la hora de reconducir el conflicto, entre las que cabría incluso una hipotética retirada).

Sin embargo, la nueva diatriba no hace referencia directa ni al Ejército estadounidense ni a los iraquíes, sino a un colectivo muy significativo que también participa en esta guerra: el de los contratistas privados. Un colectivo este cuya trascendencia había pasado casi desapercibida para la opinión pública, y que quizás habría seguido semioculto por más tiempo de no ser por la presión que varios medios de comunicación estadounidenses (en especial el New York Times) han estado ejerciendo recientemente sobre su gobierno para que divulgue la información concerniente y tome cartas en el asunto.


Contratistas americanos en Irak 

Ahora, cuando por fin se hace la luz, comienzan a vislumbrarse las formas de un fenómeno gigantesco que hasta hoy había pasado casi inadvertido. La realidad ha superado todas las expectativas cuando a día de hoy se estima que más de 180.000 civiles (entre americanos, iraquíes y nacionales de terceros países) están trabajando en Irak a través de contratos firmados con el Gobierno de los EEUU, de acuerdo con las últimas cifras ofrecidas por los Departamentos de Defensa y de Estado de los EEUU, y publicadas el pasado 4 de julio por el periódico Los Angeles Times.

Una política conocida pero todavía no calibrada

La existencia de un gran número de contratistas trabajando para el Ejército estadounidense en Irak no era un secreto. La política de la administración Bush de relegar en los contratistas privados multitud de tareas que antes sólo desempeñaban los uniformados ha sido patente y de sobra conocida desde la invasión de 2003 y aun antes, pues hunde sus raíces en la década de los 90 y en el gobierno de Bush padre, cuando 9.200 civiles (muchos de ellos operadores de avanzados sistemas de armamento) sirvieron junto con 540.000 militares norteamericanos en la Primera Guerra del Golfo de 1991.

Sin embargo, nunca hasta ahora se había podido y/o querido calcular el tamaño y la importancia de estos contratistas en el actual conflicto de Irak. El Gobierno estadounidense siempre aducía al respecto que no se le podían exigir responsabilidades, pues tal y como siguen replicando algunos de sus cargos a la hora de intentar mitigar la atención mediática “las responsabilidades de contabilizar las bajas, las heridas, situación y cualquier otro requerimiento esencial acerca de los contratistas descansan en las empresas contratadas, a menos que haya algo específico fijado de antemano en el contrato sobre lo relativo a hacerse cargo del personal […]”. Al tiempo, las propias compañías contratistas guardaban silencio esgrimiendo su derecho a la privacidad.

Los responsables políticos de esta medida arguyen además, muy seguros de sí mismos, que los contratistas rebajan los costes mientras permiten a las tropas centrarse en las tareas de combate, es decir, que permiten a los soldados dedicar todo su tiempo a la lucha mientras que son otros los que se dedican a tareas tan variadas como conducir camiones de suministros, cocinar, limpiar, repartir el correo… e incluso manejar sistemas avanzados de armamento o defender edificios y altos cargos del gobierno.

Sin embargo, y en contradicción con la aparente seguridad con la que estos responsables subrayan las supuestas virtudes de la privatización militar, está su silencio, su total falta de interés y de competencia a la hora de mostrar a la sociedad que efectivamente están llevando a cabo las medidas que tanto defienden. Esta es la actitud de la actual administración, que a pesar de estar dominada por estos “procontratistas” ha demostrado desde el inicio del conflicto una clara falta de voluntad política en todo lo relativo a informar a la sociedad sobre el grado de aplicación de esta medida y sobre hasta qué punto se apoya en los contratistas el actual Ejército de EEUU. Una falta de voluntad debida quizás (todavía no se sabe) a la dejadez, la negligencia o la imprevisión, o puede también que a una actitud premeditada de silencio.

De este modo, y hasta hace bien poco, sólo se podían hacer conjeturas acerca del número de contratistas privados que servían en Irak. Las cifras que manejaban los medios, entresacadas de muy diversas fuentes, eran meras estimaciones que oscilaban primero entre los 10.000 y 20.000, sin saberse ni tan siquiera su nacionalidad ni la tarea que desarrollaban.

Sin embargo, todo ha cambiado desde finales del año pasado. La presión mediática, encarnada en la reciente “Acta de Libertad de Información” presentada por el New York Times, así como el cambio político vivido en el país tras las legislativas de noviembre, obligó a la administración estadounidense a ir desvelando poco a poco la información relativa a estos contratistas habida en su poder y, lo que es más importante aun, a comenzar a elaborar bases de datos y registros fiables sobre el número y pormenores de todos los contratistas empelados en Irak, algo que hasta entonces ni siquiera se había intentado hacer.

Así, el primer bombazo lo dio un censo del Comando Central del Pentágono a finales de 2006, en el que de forma provisional, pero ya sobre bases fiables, se estimaba en al menos 100.000 el numero de contratistas que servían en Irak, una cifra que dejó atrás las previsiones más exageradas.

Fue entonces cuando comenzó en serio la polémica sobre los contratistas, aunque ya desde que empezó la guerra en Irak en 2003 y se conoció el extendido uso que hacía de este tipo de recurso el Ejército estadounidense surgieron multitud de detractores. Los argumentos de los descontentos se centraban principalmente en dos puntos, a saber: el peligro al que se sometía a estos civiles al hacerles trabajar en una auténtica zona de guerra, y las consecuencias derivadas de la falta de control sobre unos individuos que, empelados por el Gobierno estadounidense y pagados con el erario público, eran sin embargo solamente responsables ante sus propios jefes. Esta segunda cuestión salió a relucir de hecho cuando se conoció la implicación de varios contratistas privados en los abusos de Abu Ghraib o cuando aparecieron testimonios acerca de la brutalidad de los contratistas de seguridad en combate.

¿Más contratistas que soldados?

Pero, a medida que se ha ido arrojando aun más luz sobre el tema, las nuevas cifras reflejan el verdadero tamaño, hasta hoy desconocido, de la labor que realizan estos contratistas. El que pueda haber en Irak 180.000 civiles trabajando para los EEUU, un número mayor que el de todos los militares norteamericanos desplegados nunca jamás en Irak, y más grande incluso que el que resultaría si se le sumaran todos los demás militares desplegados por el resto de países de la Coalición, demuestra hasta qué punto la de los contratistas llegaría a ser no ya la segunda, como se estimaba hasta ahora, sino la primera fuerza ocupante (muy heterogénea por supuesto, y sometida desde luego a los militares estadounidenses).

Además empiezan a conocerse detalles: según la información del Los Angeles Times, los números incluyen al menos a 21.000 contratistas norteamericanos, 43.000 contratistas extranjeros y 118.000 iraquíes, todos empleados en Irak con dólares procedentes de los impuestos de los americanos. Y eso teniendo en cuenta que los contratistas de seguridad privados no han sido computados completamente en este reciente estudio.

Nunca antes los EEUU han ido a la guerra valiéndose de tantos civiles, y esto tiene sus consecuencias: al trabajar para los norteamericanos, los contratistas se convierten en objetivo prioritario de la insurgencia, lo que comporta bajas, muchas bajas. De hecho, puede que sea ésta la causa de que nadie en el Gobierno estadounidense o en las compañías contratadoras esté interesado en ahondar en el tema. Ésta, o la intención de preservar la comodidad que da contar sobre el terreno con lo servicios de una fuerza ingente acerca de la que, sin embargo, no hay que responsabilizarse ni informar (al menos hasta la fecha) y de la que uno puede servirse incluso para misiones ciertamente “controvertidas”, como son las de combate o interrogatorio, sin tener que dar explicación alguna de sus actos.


 (Un vídeo con imágenes de contratistas enetrenándose o envueltos en acción hostil)
 

Comentarios»

1. joel - 5 diciembre, 2007

primero que todo soy cabo primero de infanteria de marina,batallon de fuerzas especiales de colombia retirado en buen servicio.
la labor que este personal viene realizando es por la seguridad del personal civil que se encuentra trabajando en ese pais,lla que muchos an muerto por los grupos reveldes,yo estoy de acuerdo con su trabajo si fuera por mi lla estuviera alla,aportando mis conocimientos en cuanto estrategias y mucho mas para la seguridad de todo el grupo de trabajadores.

2. Hector Amaya - 17 marzo, 2009

Estuve en las fuerzas Militares de Colombia y tengo los cursos de escolta y seguridad a personajes, que tiene que hacer uno para ingresas a tan prestigioso grupo de segurida, tengo residencia americana y manejo el ingles

3. raul pavez - 13 enero, 2010

Mi Nombre es Raul Pavez mi telefono de contacto es el 07 8417435 soy chileno mi correo electronico es raulpave@gmail.com esperando una respuesta de trabajo gracias


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: