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No más Internet libre para los soldados estadounidenses de servicio 20 mayo, 2007

Posted by marconius in La Tabula.
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El Pentágono ha privado a sus soldados del libre acceso a Internet, en teoría para evitar desvelar información sensible y que las redes del Ejército se sobrecarguen. Pero eso es en teoría.


 

Evitar que alguien se vaya de la lengua y desvele información comprometida acerca de cualquier operación militar que se esté llevando a cabo, y a la vez mejorar el rendimiento de las redes del Ejército, que suelen saturarse ante el masivo envío y recibo de datos personales que hacen habitualmente los soldados en su tiempo libre, son en teoría los dos objetivos que persigue la insólita orden que el Pentágono emitió el pasado 19 de abril.

La medida no sólo se centra en la prohibición, sino también en el control. Las nuevas normativas exigen que un comandante sea consultado antes de que el blog personal de cualquier soldado sea actualizado, bajo pena de someter al “infractor” a un proceso en la corte marcial o a “acciones administrativas, disciplinarias, contractuales o criminales”.

Por su parte, los sitios bloqueados por el Departamento de Defensa son los siguientes: Youtube.com, Myspace.com, 1.fm, Pandora.com, Photobucket.com, Live365.com, Mtv.com, Ifilm.com, Blackplanet.com y Stupidvideos.com.

Estas normativas se aplicarán, eso sí, sólo al acceso a Internet que se haga desde los ordenadores facilitados por el Ejército de los EEUU, aunque se extenderán también a los civiles que trabajan para el Ejército, a los contratistas de los militares e incluso a las familias de los soldados.

Las verdaderas intenciones

Sin embargo, esta medida parece encaminada en mucho mayor grado a controlar la información (recordemos que la información es poder) en lugar de a aportar seguridad a las operaciones que forman parte de la actividad del Ejército estadounidense o a mejorar el rendimiento de las conexiones en red militares. No olvidemos que controlar la información ha sido un deseo formulado de forma explícita por el Pentágono en numerosas ocasiones.

Las razones están claras: en primer lugar, controlar la información que emana permite dejar la comunicación para los gabinetes, los portavoces y las fuentes oficiales, quienes ofrecerán un material mucho más “acorde” con la línea ideológica oficial.

De este modo, la medida va dirigida a extinguir el tan dañino (para el Pentágono) flujo de testimonios que reflejan la verdadera situación de las guerras de Afganistán y, sobre todo, Irak, y que suele además contrastar enormemente con la acostumbrada versión oficial. Una molesta corriente de imágenes, palabras y vídeos, que los soldados recogen de su experiencia directa y cuelgan posteriormente en Internet, y que a menudo ayudan a acrecentar el mayoritario sentimiento de rechazo hacia la guerra de la opinión pública estadounidense.

Sin embargo, ha habido voces críticas con la medida, no ya sólo por la seria restricción a la libre comunicación personal que supone para las tropas, sino por tacharla de torpe y contraproducente, al privar de voz a los humildes soldados que, a través de sus testimonios, fotos e incluso vídeos personales, suponían en cierto modo una de las pocas fuentes de información originarias del seno del Ejército que gozaba de cierta popularidad y credibilidad entre la población estadounidense, algo así como una suerte de portavoz alternativo del Pentágono más ameno y cercano (uno de los blogs hechos por estos soldados se hizo de hecho tan popular que acaba de ganar un premio).

Como fuere, no se trata sólo de controlar la información que mana, a fin (supuestamente) de proteger la seguridad y la propia imagen de cara a la galería, sino también y muy especialmente de controlar la que penetra.

A efectos prácticos, lo cierto es que, para muchos soldados en servicio fuera de su país, especialmente para aquellos desplegados en zonas particularmente inhóspitas o poco desarrolladas tecnológicamente como son Irak o Afganistán, esta prohibición representa el fin de prácticamente el único medio con el que contaban para mantenerse en contacto directo con sus más allegados. No así para los militares que sirven, por ejemplo, en su propio país, que tienen libertad total para acceder a la Red desde cualquier otra conexión en el transcurso de su vida de civil, siempre y cuando no se haga desde una instalación facilitada por el Ejército.

Lo que resulta evidente es que, controlando la información que les llega a sus soldados, el Pentágono puede controlar mucho mejor lo que éstos piensan y sienten, censurando posibles contenidos que desmoralicen a sus tropas.

El problema de la baja moral es quizás el principal mal de las fuerzas desplegadas en Irak, profundamente desmoralizadas desde hace ya mucho tiempo, como demuestran los testimonios de los soldados, el número cada vez mayor de suicidios entre la tropa, los comunes casos de maltrato y matanza de civiles inocentes, o el número de soldados que requieren atención psicológica al llegar a casa.

Lo cierto es que, hoy en día, se puede perfectamente dar la estrambótica situación en la que un soldado estadounidense de servicio, a través de una conexión a Internet facilitada por el Ejército al que sirve e instalada en su cuartel para su propia comodidad, puede acceder sin demasiadas dificultades a un infinito número de portales en los que se exhiben diariamente imágenes y vídeos grabados por la insurgencia iraquí sobre las acciones que ésta lleva a cabo contra sus propios compañeros o , porqué no, incluso contra él mismo.

Esto se debe a que, desde muy pronto, el dominio de la propaganda por parte de la insurgencia en la Guerra de Irak ha sido total, relegando desde entonces al Pentágono a un segundo plano y dejándole prácticamente sin iniciativa.

La insurgencia ha derrotado al ejército más poderoso del mundo en la batalla por la opinión pública, saturando Internet con sus propios mensajes, poblándolo con sus espacios afines y sembrando el mundo virtual de grabaciones actualizadas sobre sus acciones, algunas de los cuales llegan a alcanzar una gran fama, como ocurre periódicamente con las recopilaciones de los ataques atribuidos al ya mitificado francotirador Juba, los ataques más espectaculares perpetrados contra las fuerzas de la coalición, o los ya tan corrientes (aunque últimamente no tan numerosos) secuestros de rehenes.

Parece evidente porqué el Pentágono quiere cerrar este peligroso grifo. Si ya les resulta molesto que el resto del mundo preste más atención a los mensajes de su enemigo, ni qué decir tiene si también lo hacen sus propios soldados.

 

Ejemplo de lo que a veces graban los soldados de servicio:

Ejemplos de lo que se puede encontrar en Internet y que no gustará si eres militar del Pentágono:


Comentarios»

1. pinterest - 24 septiembre, 2014

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