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Ahora sí hay armas químicas en Irak 25 febrero, 2007

Posted by marconius in El problemático Oriente.
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Durante estos días se ha sabido que resulta que sí que hay armas químicas en Irak. Pero no son aquellas que supuestamente componían el tan temible como inexistente arsenal de armas “de destrucción masiva” que, según se afirmaba tan categóricamente en determinados círculos de poder (todos sabemos cuáles), poseía el dictador ahora recién ajusticiado, aquellas que suponían un peligro inminente para todo el mundo y de cuya quimera muchos se valieron para justificar la invasión en marzo de 2003. En realidad son la última arma usada en sus atentados por los grupos insurgentes.

Resulta que, al igual que otras muchas falsas amenazas que se esgrimieron en su día, y que al final se han hecho realidad debido precisamente a la guerra desatada (en teoría) para neutralizarlas cuando ni tan siquiera existían, lo de las armas químicas también ha acabado por cumplirse, aunque evidentemente de una forma totalmente distinta a como se nos aseguraba desde las Azores hace ya casi cuatro años.

En una serie de ataques recientes realizados por “insurgentes iraquíes” desde finales de este pasado 28 de enero se han utilizado bombonas repletas de cloro para causar más de veinte muertos y cientos de heridos.


Parece que un grupo insurgente se ha venido valiendo del cloro como arma química para perpetrar una serie de atentados contra civiles y militares iraquíes. Primero, el pasado 28 de enero, un terrorista kamikaze estrelló un camión lleno de explosivos y gas clorina contra una base militar cerca en la localidad de Ramadi matando a dieciséis personas. Luego, el pasado 20 de febrero detonó en Taji un camión con dos tanques de cloro, produciendo seis víctimas mortales y náuseas, vómitos e irritación en los ojos a más de un centenar de personas, en su mayoría mujeres y niños. Y el pasado miércoles 23, en la carretera que lleva hasta el aeropuerto de Bagdag, estalló un coche lleno de cilindros de gas clorina (cloro) junto a una gasolinera matando a cinco personas e hiriendo e intoxicando a decenas más.

Más tarde, al día siguiente, efectivos militares de Estados Unidos descubrieron dos plantas de elaboración de “municiones químicas” cerca de Faluya, además de tres bombas para detonar vehículos ensambladas, incluyendo un camión bomba, cerca de 65 tanques de propano y “productos químicos ordinarios de todo tipo” (lo que de nuevo da idea de hasta qué punto Faluya es una ciudad pacificada). Los militares piensan que los insurgentes planeaban mezclar productos químicos con explosivos.

A pesar de los temores sobre las nuevas tácticas, algunos expertos notan que los autores de estos ataques hasta el momento no han llegado al punto de dominar la técnica. Al parecer, puede que intencionadamente o por no dominar bien el procedimiento, los ejecutores de estos últimos ataques no han aprovechado el potencial del cloro, pues la alta temperatura creada por las bombas usadas en los atentados ha neutralizado en gran medida al gas. 

Los primeros en usar armas químicas en Irak fueron los estadounidenses 

Pero la verdad es que todo lo dicho anteriormente no es cierto en gran medida: No es la primera vez que se utilizan armas químicas en Irak, pues ya habían sido utilizadas mucho antes de estos ataques, y no precisamente por Saddam Hussein, la insurgencia o los terroristas asociados a Al Qaeda. Fueron las tropas de EEUU las primeras en usar armas químicas contra los iraquíes desde la invasión del 2003.

Y fue en el asalto a Faluya, en noviembre de 2006, utilizando bombas de fósforo blanco. Semanas después del ataque comenzaron a surgir voces que primero sugerían, y luego aseguraban, que EEUU había utilizado este tipo de armamento en el asedio. Testimonios de cadáveres abrasados y derretidos, de incendios que no se podían apagar con agua y de bombas que producían extrañas lluvias de fuego comenzaron a hacerse eco en los medios. A esto siguió primero el silencio de los militares estadounidenses, que luego intentaron desmentir las acusaciones, mas se vieron obligados finalmente a reconocer el uso de este tipo de armas, sobretodo tras el famoso documental de la RAI (la tv pública italiana), asegurando eso sí que no era un arma ilegal y que había sido utilizada para “iluminar posiciones enemigas”. 

Las armas químicas aparecen… ahora 

Antes de que algún espabilado (o alguien afín a las tesis Bushianas) pretenda argumentar que estas armas químicas usadas en los últimos ataques son parte del arsenal de las pretendidas armas “de destrucción masiva” que Bush y sus allegados aseguraban poseía el tirano ahorcado por navidad, hay que saber que el cloro usado en estos ataques, usado además torpemente (queriendo o sin querer), es un arma química tan sólo porque se ha manipulado para que lo sea. El cloro es un producto muy extendido en Irak (y en casi cualquier otro país), y tan sólo manipulándolo adecuadamente se crea el mortífero gas. Los dispositivos usados en estos últimos ataques tienen toda la pinta de ser parte de un arsenal producido ex profeso por sus fabricantes para utilizarlas en los susodichos atentados.

O sea, que del arsenal de armas químicas que con rotundidad se aseguraba en su día poseía en fenecido tirano de Mesopotamia ni rastro. Luego, tras todas las indagaciones que se han hecho desde entonces, bien puede decirse (y de hecho se ha dicho ya oficialmente) que, o bien directamente no existían dichas armas, o bien, si existían, eran insignificantes.

Ahora bien, en la actualidad, y gracias al caos en que vive el país tras la invasión, sí puede hablarse por fin de armas químicas en Irak, ya sean las utilizadas por los militares estadounidenses o las recientemente usadas por “grupos insurgentes” iraquíes en sus atentados (grupos sin identificar estos, por lo que no deberían denominarse genéricamente “la insurgencia”, pues en medio del caos que es hoy Irak no puede decirse quiénes son los autores del ataque, si grupos sunníes, grupos de Al Qaeda, las milicias chiíes u otras fuerzas diferentes). 

La historia es, a veces, una ironía cruel 

La de las armas químicas forma parte ya de la larga lista de “crueles ironías” que ha creado la paradoja de la guerra de Irak: peligros, alarmas y amenazas varias, que se esgrimieron desmedidamente en su día para justificar la guerra, y que resultaron ser completamente falsas, mas que, una vez se ha ido desarrollando y complicando el conflicto, han acabado por hacerse realidad debido precisamente al interminable desastre que ha engendrado la susodicha guerra:

Se aseguró también en su día por ejemplo que el régimen de Saddam Hussein tenía lazos con Al Qaeda y su líder Bin Laden. Ya entonces muchos conocedores de la realidad iraquí se llevaron las manos a la cabeza ante tamaña patraña (el régimen laicista y populista de Saddam era enemigo acérrimo de los fundamentalistas islámicos), y más adelante se comprobó que era mentira. Ahora Irak está plagado de militantes miembros o simpatizantes de la red terrorista, de muy distintas nacionalidades, que operan con libertad en el país cometiendo atentados y que cuentan cada día con más seguidores.

Esto viene enlazado con la siguiente ironía: En su día se aseguró también que la guerra serviría para combatir el terrorismo internacional. Sin embargo, gracias a una guerra que a Al Qaeda le ha venido como llovida del cielo, el riesgo de atentados terroristas ha aumentado en todo el mundo. Además de que la guerra ha legitimado la causa de la red de Bin Laden, miles de muyahidines han acudido de todo el mundo a combatir en Irak, hoy una perfecta base de entrenamiento y operaciones para Al Qaeda, y muchos de los terroristas que se aleccionan allá están regresando hoy a sus hogares para crear nuevas células terroristas que operen o bien en sus países de origen o bien en Europa.

Y otra de las grandes “ironías” es, por supuesto, el que se asegurara que la guerra haría que los iraquíes viviesen mejor y obtuviesen la ansiada libertad. No obstante, y como todo el mundo sabe, una elevada e indeterminada cifra de muertos (unos dicen que 650.000, otros hablan de 34.000), de desplazados (4 millones), los atentados diarios, la guerra sectaria, los toques de queda, las destructivas operaciones de los militares estadounidenses… etc., parecen reflejar más bien que los iraquíes viven a día de hoy en un auténtico infierno.  

Y la de las armas químicas es tan sólo la última de estas crueles ironías. Si antes Saddam no tenía un verdadero arsenal químico, ahora sin embargo en Irak empiezan a operar este tipo de armas gracias a las perniciosas consecuencias de la invasión estadounidense.

Por desgracia, si hay un grupo insurgente decidido a cometer atrocidades con armas químicas, es muy probable que en adelante se repitan los ataques con este tipo de armamento, ataques que seguramente irán dirigidos en su mayoría, o por lo menos habrán de sufrirlos, los más vulnerables de todos, que son, como siempre, los civiles iraquíes. Una nueva desgracia que se le viene encima a esa pobre gente inocente gracias a una guerra que había sido desatada entre otras cosas “por su bien”. 

Ahora sí puede decirse que en Irak hay armas químicas. Y tiempo al tiempo, quizás dentro de poco podamos decir incluso, del mismo modo, que también hay armas de destrucción masiva. En Irak ya todo es posible.  


El famoso documental de la RAI:

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