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Vuelta a las ciudades enmuralladas en Mesopotamia 20 enero, 2007

Posted by marconius in El problemático Oriente.
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Construir una muralla no es la solución a un problema, sino más bien una medida para, una vez se considera irremediable dicho problema, intentar miminizar o neutralizar en lo posible sus consecuencias más perniciosas.

Pero una muralla puede utilizarse de varias formas: Dejando a los “chicos malos” fuera, encerrando a quienes se considera “malos” dentro, e incluso aislandoles a todos, buenos y malos, dejando a los más malos fuera y a los menos malos dentro.

Marines norteamericanos están construyendo muros de arena para aislar ciudades enteras en Irak, en lo que parece ser su última táctica o más bien su último recurso en esta guerra que, según admitió hace poco su presidente, parece que “no están ganando”.


Control estadounidense en Irak

El muro de Hadita

Los marines norteamericanos parecen haber estado aplicando últimamente una estrategia nueva en Irak: rodear ciudades y pueblos con murallas para ahogar a la insurgencia sunní.

En un reportaje firmado por la periodista Jennie Matthew, publicado el 11 de enero de este año en la Web de AFP, se cuenta cómo los marines desplegados en la localidad iraquí de Hadita han levantando un enorme muro de arena alrededor de la ciudad para aislarla de los grupos insurgentes.

El muro, construido con miles de toneladas de arena amontonada, un foso y numerosos puntos de control, mide 4 metros de alto y 20 kilómetros de largo, y ha sido levantado por los hombres del 3º batallón del 2º de marines a finales de 2006. Rodea completamente a la propia localidad de Hadita, de 80.000 habitantes, y a dos pueblos vecinos de los alrededores.

El vallado de las localidades de Hadita y los pueblos vecinos de Haqlaniyah y Barwanah se copió de Anah, otra localidad limítrofe situada más al norte, en donde unas defensas similares se habían mostrado satisfactorias anteriormente.

Según los mandos estadounidenses la efectividad del muro es real. “A mediados de septiembre (de 2006) había de 10 a 13 ataques al día, y ahora hay solamente uno cada dos o tres días”, asegura en el reportaje el Mayor Kevin Matthews de los marines, en la base estadounidense que hay en el centro de la ciudad.

Así, en lugar de una inyección de tropas extra, parece que los marines han optado por parcelar la enorme provincia de Al-Anbar sellando Hadita del poroso desierto.

El enemigo arriba

Hadita la maldita

La ciudad de Hadita, como muchas otras poblaciones en las que domina la insurgencia sunní, se halla en la provincia de Al Anbar, en la orilla derecha del Eúfrates. Por ella pasa la carretera que va desde Bagdad hasta Siria, y al igual que otras ciudades insurgentes como Ramadi, Faluya, Hit o Al Qaim, al lindar con esta importante carretera y localizarse dentro del llamado triangulo sunní se encuentra en el ojo del huracán.

Hadita ha sido uno de los lugares de Irak más mortíferos para las tropas ocupantes durante estos últimos dos años, y también ha sido el escenario de episodios atroces por parte de los diversos bandos enfrentados.

Las hostilidades a gran escala comenzaron con ocasión del asalto norteamericano a Faluya, en noviembre de 2004, cuando los mandos estadounidenses hubieron de sacar tropas de la todavía tranquila ciudad de Hadita para reforzar la inminente batalla. Aprovechándose de la situación, los insurgentes pudieron aplicar en la ciudad su estrategia frente al asedio de Faluya (ver: Los asedios de Faluya: el asalto final), consistente en replegarse en la ciudad sitiada evitando un combate directo contra el Ejército estadounidense y abrir al tiempo multitud de nuevos frentes en todo el país.

Así, tan pronto los americanos se marcharon, los insurgentes tomaron el control de la ciudad. Durante los primero días hombres armados emboscaron y mataron a 21 policías iraquíes en Hadita, decapitaron a otros nueve y mataron a otros seis más en un pueblo cercano. Las fatídicas consecuencias sobre la frágil estabilidad de Irak que tuvo la batalla de Faluya, el reforzamiento de la insurgencia y la ineficacia de las tácticas de los militares norteamericanos hicieron el resto. Los marines volvieron a ser desplegados en la zona pero ya era tarde, y desde comienzos de 2005 la insurgencia emprendió una continua guerra de desgaste contra los norteamericanos.

Resultado de ello es que unos 54 soldados estadounidenses, la gran mayoría marines, han muerto en esa zona, casi todos durante el 2005 y el 2006. Mandos de la propia unidad estadounidense que construyó el muro y que protagoniza el reportaje de Jennie Matthew cuentan que, cuando el 3º batallón del 2º de marines se desplegó al oeste de Al-Anbar proveniente de Hawai a mediados de septiembre, sufrieron bajas en Hadita todos los días durante 45 días.

Además de por todo esto, Hadita se ha hecho tristemente famosa por otro suceso atroz: la matanza que marines norteamericanos perpetraron el 19 de noviembre de 2005, gran escándalo en cuanto salió a la luz varios meses más tarde, después de que los mandos militares tratasen infructuosamente de ocultarlo a la opinión pública. Aquel día, un convoy de marines que circulaba por una carretera sufrió un ataque explosivo en el que murió uno de los soldados. Como represalia, sus compañeros salieron de la carretera, se acercaron a un vecindario que lindaba con el lugar del ataque y mataron a sangre fría e indiscriminadamente a unos 24 civiles iraquíes desarmados, hombres mujeres y niños. Cinco murieron cuando los marines les ejecutaron tras hacerles bajar de un taxi en el que viajaban, y los demás cuando los soldados penetraron en sus casas y acabaron con la vida de quienes en ellas se encontraban. Después incluso los marines se ensañaron con los cadáveres.

Humvee atacado en Irak

¿Protección o cárcel?

Los marines, hartos por lo visto de la sangría que sufrían en Hadita, decidieron cortar por lo sano, y a finales de 2006 comenzaron la construcción del susodicho muro, que terminaron en unas pocas semanas. Al tiempo, lanzaron una operación de “limpieza” en la propia ciudad que arrojó un saldo de docenas de presuntos insurgentes muertos o capturados.

Además del muro, las medidas de seguridad recién impuestas en Hadita son grotescas, y recuerdan demasiado a las que se impusieron en Faluya después de su segundo asedio: Ahora, para entrar o salir de la ciudad hay una sola carretera. Cualquiera que desee pasar por ella necesita un permiso firmado por los marines. La policía iraquí, apoyada por un grupo de marines resguardado dentro de un búnker, controla a todos los viajeros y registra sus vehículos en un control que obliga a esperar a quien quiere cruzarlo más de 40 minutos. Las tarjetas de identificación son analizadas y los viajeros interrogados, se utilizan detectores de metal, espejos y perros y hasta los convoyes de suministros son sometidos a un registro. Dentro de la ciudad rige una prohibición absoluta a circular con vehículos, y soldados estadounidenses patrullan constantemente las calles.

Ahora bien. Una vez se ha leído el reportaje de Jennie Matthew, cualquiera que haya prestado atención no puede evitar cuestionarse si lo que hace el muro es proteger a los iraquíes de Hadita o convertirles en reclusos, y preguntarse con asombro también si todo esto no significa que, al final, la única solución de los marines no ha sido otra que la de recluir a toda la población en una gigantesca cárcel.

No sucede así en el reportaje por cierto, en donde se leen párrafos que reflejan el acostumbrado sesgo y particular punto de vista para con Irak de la mayor parte de la prensa norteamericana. Rozando en ocasiones lo tremendista y calificando genéricamente de terrorista de Al Qaeda a todo el que se enfrentan a los estadounidenses en Irak, la periodista escribe cosas como: “El área (Hadita) ha sido aterrorizada por luchadores de Al Qaeda, quienes a menudo pasan por la zona decapitando civiles para imponer el fundamentalismo.”

También se leen las respuestas de muchos mandos estadounidenses entrevistados, que hablan con una mezcla de un no se sabe bien qué muy inquietante, ora cinismo, ora frivolidad, ora increíble ingenuidad. Así por ejemplo, uno de los entrevistados, el Segundo Teniente Andy Frick, comenta jocoso acerca de esos 40 minutos que se tarda en cruzar el control de Hadita: “Son un tiempo más corto que el de tratar de conducir hasta el trabajo en Nueva York”.

Y sorprende también la poética forma de hablar que tienen respecto al muro: El Coronel W. Blake Crowe, el más alto comandante estadounidense al oeste de Al-Anbar, llama a estas ciudades sitiadas “comunidades enmuralladas” y las relaciona con las murallas que rodeaban la ciudad bíblica de Jericó. Y el Capitán Matthew Tracy, cuyos marines patrullan Hadita, las compara por su parte con las barricadas neolíticas levantadas para mantener lejos a los invasores nómadas.

Pero lo más increíble del reportaje viene precisamente cuando los mandos estadounidenses entrevistados intentan negar cualquier posible analogía con el muro de Israel (aceptando implícitamente al opinar acerca del tema que, efectivamente, ambos casos se parecen demasiado). El mismo Teniente Frick antes citado comenta al respecto: “Probablemente algo de esto proviene de Israel, o al menos la ideas que están detrás. Usamos los mismos bulldozers que ellos, aunque yo creo que con un poco más de gentileza. No arrollamos ningún hogar”

 

¿Para qué sirve entonces el muro de Hadita, para mantener lejos a los “chicos malos” o para mantener encerrados a los civiles de la ciudad? La respuesta parece ser que para ambas cosas.

Suele suceder en los casos en los que una autoridad considera como sospechoso a todo el que ha de controlar. Para los marines, en Hadita todos los civiles son vistos como “terroristas” en potencia. Esto es así precisamente por el carácter popular de la insurgencia iraquí, muy alejado de esa otra idea aberrante de que se trata de unos cuantos “terroristas fundamentalistas” que vienen de no se sabe muy bien dónde a subyugar y decapitar a los civiles inocentes, como no obstante parece pensar gran parte de la prensa y la población estadounidense, entre ellos la autora de este reportaje.

Como fuere, y volviendo a asuntos más mundanos, en Irak ya hay un ejemplo acerca de la verdadera efectividad de aplicar medidas tan severas a la población de una ciudad: Faluya. El resultado pasados dos años es el de un completo fracaso en ciernes (ver: Faluya, dos años después, sigue siendo una ciudad insurgente).

Quien se ve obligado a levantar un muro está reconociendo implícitamente que hay un problema y que ese problema, lejos de solucionarse, se está agravando y va para largo.

Pero es más. Sin necesidad de hacer predicciones. ¿Acaso no hallar otra solución para imponer la seguridad en una ciudad que la de convertir a toda la población de la misma en un montón de reclusos no debería considerarse como un fracaso en sí misma?

¿No es esto justamente la definición actual de Irak?

 

Civiles iraquies detenidos (Fuente: AFP)

 


Comentarios»

1. Javier Medina - 21 enero, 2007

Bueno, es una táctica como cualquier otra. En el fondo con ello el ejército de los Estados Unidos intenta mejorar el control que ejerce sobre las ciudades iraquíes con la intención de dificultar la entrada y salida de explosivos, el comercio “ilegal” (una máxima en este tipo de guerras), los movimientos de activistas peligrosos, etc.

Aunque es muy aventurado decir que lo mejora, si lo correcto es decir que no lo tiene. El problema de la Guerra de Irak consistió desde sus comienzos en que se trataba de una guerra colonial declarada más de 60 años después de la muerte del imperialismo como doctrina política pujante. Con lo cual han intentado lo imposible, es decir, controlar económicamente el país sin que exista control alguno sobre la población.

Fue algo muy similar a lo ocurrido en Vietnam. EE.UU. ha actuado de una forma muy torpe y no ha tenido en cuenta la realidad del país en el que se metió. Especialmente el tema de las diferentes etnias.

Lo curioso del caso es que tras el 11-M parece que los useños la han tomado con sus antiguos aliados en vez de contra sus declarados enemigos. Primero fueron a por los talibán (aliados contra la URSS), después contra Sadam, al que se cargaron haciendo el mayor de los ruidos posibles… ¿Y ahora qué hacen con un país en plena guerra civil no declarada y con un peligro potencial al lado como es Irán, que SÍ está produciendo este tipo de armas?

En fin, como siempre Estados Unidos demostrando su gran cerebro. Por cierto, me alegra ver que por fin has encontrado un poco de tiempo para actualizar tu blog. ¡Queremos más recodo >___


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