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Frenar el avance islamista 5 enero, 2007

Posted by marconius in El problemático Oriente.
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Cuando Etiopía inició su ofensiva contra la Unión de Tribunales Islámicos, el domingo 24 de diciembre, no solamente estaba cuidando de sus propios intereses regionales, sino que también estaba haciéndole un favor a su aliado, EEUU, con quien compartía temores, aunque por otras razones, ante el avance islamista en Somalia.


Cuerno de África (Fuente: fao.org)

La UTI no gusta a su vecino…

La Unión de Tribunales Islámicos  no gusta a Etiopía:

Esta nación está enfrentada con Somalia desde hace muchos años por Ogadén, y la UTI ha proclamado a menudo ambicionar la “recuperación” de dicho territorio para una Somalia unificada bajo su propio mando. De ahí que, una vez estuvo clara la presencia etíope en Baidoa, y por lo tanto el inminente enfrentamiento que vendría después, el jeque de la UTI fuese a por todas e incitara en su llamada a la “guerra santa” contra Etiopía a recuperar Ogadén para Somalia, lo cual dio a su vez a Etiopia una excusa más para intervenir y “defender su soberanía”.

Además, Etiopía también está luchando contra otro rival, Eritrea, al atacar a los islamistas en Somalia. Etiopía mantiene con Eritrea un enconado conflicto territorial, y ya libraron una guerra entre 1997 y 2000. Debido a esta rivalidad, todavía no resuelta, Eritrea aprovecha cualquier circunstancia para debilitar a su adversario, y según parece, ha estado pasando armas a la UTI (y se cree que también combatientes, o eso denuncia al menos Etiopia).

En tercer lugar, hay un componente religioso: Etiopía es cristiana, y Somalia es un país islámico. Además de las tensiones inherentes a este factor, la Unión de Tribunales Islámicos ha esgrimido esta circunstancia a menudo desde que se ha enfrentado abiertamente contra Etiopía, haciendo uso de la llamada a la yihad, y calificando a las fuerzas etíopes invasoras de “cruzados”.

… ni a los EEUU

Pero Etiopía no es la única asustada por el ascenso de los islamistas. EEUU ha demonizado a la Unión de Tribunales Islámicos desde que vislumbró su auge, pues la considera aliada y afín a la causa de Al Qaeda.

Puede que haya indicios para pensar así: en 1998, los miembros de Al Qaeda que efectuaron los atentados contra las embajadas estadounidenses de Kenia y Tanzania se refugiaron en Somalia, al igual que los que atacaron un hotel israelí en noviembre del 2002. El 30 de junio de 2006 Osama Ben Laden publicaba una grabación en la que emplaza a los musulmanes a apoyar a la UTI y abrir un tercer frente en la guerra contra Estados Unidos, y el 18 de septiembre de 2006 se vivió el primer atentado suicida en la historia de Somalia, contra el presidente del Gobierno de Transición somalí, Abdullahi Yusuf, quien logró salir ileso.

Los servicios de inteligencia estadounidenses, por otra parte, han denunciado repetidamente la relación de la UTI con grupos relacionados con Al Qaeda. Tras los atentados del 11-S, George Bush acusó a la empresa de telefonía móvil somalí, el grupo Barakaat, de proveer a Al Qaeda de fondos y móviles difíciles de rastrear.

Pero claro, conociendo a los servicios de inteligencia del Tío Sam nadie sabe muy bien qué pensar…

También han denunciado la existencia de muyahidines y combatientes árabes entre las filas de milicianos somalíes que luchan para la UTI. Según Etiopía, junto con los combatientes islámicos somalíes luchan también milicianos musulmanes de países como Pakistán o Sudán entre otros.

Aún así, a la hora de hablar de grupos islamistas, es difícil discernir y asegurar la implicación del propio Ben Laden de forma tan rotunda y categórica: se sabe que Al Qaeda ha publicado muchas veces comunicados dirigidos a grupos a los que quizás quiera apoyar simbólicamente pero con los que no mantiene en verdad ningún contacto real. Además, muchos grupos islamistas que se entregan a este tipo de causas actúan por cuenta propia, igual que muchos de los muyahidines prestos a luchar en una yihad, y no tiene porqué tener nada que ver directamente con Al Qaeda. De hecho, la red de Ben Laden lleva mucho tiempo debilitada y oculta, y los grupos “afines” que actúan por el mundo en la actualidad suelen estar más bien inspirados en ella, en vez de apoyados por ella.

De hecho, de lo que sí hay pruebas en el caso de Somalia es de la implicación (no oficial sino “indirecta”) de un aliado de EEUU: Arabia Saudí. La UTI ha recibido ayuda financiera (y quién sabe qué más) con dinero procedente de Arabia Saudí, siempre presta a financiar la extensión de doctrinas islámicas extremistas en armonía con su wahabismo. Es esta una historia que se ha repetido (Afganistán) y se repite aún hoy en muchas otros conflictos de Oriente Medio (Irak), y ante lo que EEUU siempre mantiene una ambigua postura de obligada discreción para con su aliado saudí.

Por otro lado, la situación en Somalia recuerda mucho a la de Afganistán y los talibanes en los 90: un estado “fallido” inmerso en décadas de interminable guerra civil, en el que una facción integrista finalmente se impone y toma el poder, convirtiendo al país en campo de cultivo y entrenamiento de terroristas. EEUU temía que sucediese lo mismo en Somalia con el auge de la UTI, a la que considera el “caballo de Troya” de Al Qaeda en el cuerno de África.

Métodos y consecuencias de la intervención estadounidense

Sin embargo, lo cierto es que, aunque dentro de la UTI sean todos islamistas, muchas voces, sobre todo de europeos conocedores de la situación, coinciden en denunciar que dentro de la Unión de Tribunales Islámicos hay (o por lo menos había) una tendencia “moderada” y otra “extremista”, y que todas las recientes acciones y ataques contra la UTI por parte de EEUU no han hecho sino reforzar precisamente a la tendencia más “extremista”.

Lo cierto es que, en su empeño por frenar a los islamistas, EEUU acabó por empeorar las cosas, como suele hacer a menudo:

Primero, la CIA financió en secreto a los señores de la guerra “laicos” que se repartían Somalia para que lucharan contra los cada vez más fuertes islamistas y asesinaran a sus milicianos. Con el fin de llevar a cabo esta suerte de guerra sucia contra los islamistas, se creó en Mogadiscio, a principios del 2006, la llamada Alianza para la Restauración de la Paz y Contra el Terrorismo, una amalgama de señores de la guerra, apoyados con dinero e información norteamericanos a través de la CIA, que se unieron demasiado tarde expresamente para frenar a los islamistas.

Estos señores de la guerra son los verdaderos causantes de la desmembración del país, y como ya se ha dicho, aunque son su soporte en teoría, en verdad son también la mayor fuente de caos y el principal obstáculo para el impotente Gobierno de Transición de Abdullahi Yusuf. De hecho, y como prueba de hasta qué punto fortalecer a esa gente perjudica al proyecto de un futuro estado real en Somalia, este apoyo de EEUU fue criticado incluso por el propio Abdullahi Yusuf tiempo antes de la ofensiva islamista que tomó Mogadiscio y les arrinconó en la frontera con Etiopía.

Además, precisamente por muchas de las consecuencias de esta política obtuvo la UTI gran parte de sus apoyos: el pueblo, harto del caos y los abusos de estos señores de la guerra (reforzados además por EEUU) estaba deseoso de alguien que impusiera la paz. Y los grupos islamistas que conformaban la UTI vieron en la implicación estadounidense una excelente causa para enarbolar la bandera del Islam, coaligarse con otros grupos islamistas y, por ende, con cuantos musulmanes del mundo oyeran su llamada a la yihad.

Cuando el fallido apoyo a los señores de la guerra y sus nefastas consecuencias le explotaron en la cara, EEUU no dudó en fomentar la participación directa de su aliada: Etiopía. La infiltración de tropas etíopes en Baidoa desde el verano y la ofensiva final de diciembre estuvieron azuzadas por los EEUU, que han apoyado oficialmente la ofensiva etíope y defiende además la presencia indefinida de las tropas etíopes en el país, en contra de la opinión del Consejo de Seguridad de la ONU, la Liga Árabe y la Unión Africana.

Estado polôico de Somalia en 2006 (Fuente: wikipedia)

Ya no habrá estado islámico, pero tampoco paz

Así, al derrotar a los islamistas en Somalia, ha fracasado el primer intento de establecer en el África Subsahariana un estado basado en la interpretación estricta del Corán. Sin embargo, el conflicto dista mucho de haber acabado:

Numerosas voces advierten de nuevas crisis humanitarias debidas a las constantes batallas en torno a Mogadiscio. Ya hay entre 50.000 y 60.000 refugiados que han huido de Somalia por estos últimos combates, muchas veces en condiciones desastrosas como prueba la muerte de cientos de estos refugiados al intentar desembarcar ilegalmente en Yemen.

Más aún, una de las principales causas de todos estos problemas, la desestructuración y la increíble pobreza que reinan en Somalia, no ha sido erradicada, ni se está haciendo lo suficiente como para lograrlo. Es más que probable que Somalia siga siendo un estado igual de “fallido”, problemático y peligroso después de todo esto, con lo que continuarán los problemas.

Además, existe el riesgo de la extensión del conflicto a otros países. Eiopía ya ha acusado a Eritrea de apoyar a la UTI, y podría reanudar su interminable conflicto territorial con este país. Por otro lado, las tropas etíopes que ocupan Mogadiscio y grandes extensiones de Somalia corren el riesgo de ser vistas como ocupantes por la población somalí, pues su cultura cristiana y la impopularidad que comparte gran parte del pueblo somalí hacia Etiopía tras la guerra por Ogadén de 1977 no les hace especialmente bienvenidos.

Los islamistas están lejos de estar completamente derrotados. Sus columnas marchan a hacerse fuertes en la parte sur del país, una vez expulsados de Kismayo, en una zona boscosa, salvaje y casi impenetrable en la que se enclava un parque natural llamada Ras Kamboni. Allí ya se han ocultado antes con éxito otras muchas milicias para entrenarse y rearmarse. La zona, además, está cerca de la frontera con Kenia, país lleno de refugiados somalíes y que ya está tomando medidas para sellar la frontera a petición de las nuevas autoridades somalíes.

Además, en Kenia EEUU tiene estacionadas tropas, al igual que mantiene barcos patrullando las costas al sur de Somalia, supuestamente para luchar contra los piratas, pero que ya ha movilizado contra los restos de las fuerzas islamistas para “impedir su huida”. Con tal cantidad de tropas estadounidenses rodeando a los islamistas, y con las columnas del ejército etíope persiguiéndoles desde Mogadiscio, nadie sabe qué podrá pasar de ahora en adelante.

Por su parte, los islamistas de la UTI han augurado una lucha de resistencia hasta el final contra los invasores, y contando con sus apoyos musulmanes, y recién declarada la yihad, han prometido extender sus ataques contra Etiopía incluso a su propio territorio.

El tiempo dirá si algo se soluciona en el país o si, como de costumbre, el conflicto acaba olvidándose en cuanto dejen de llegar noticias llamativas y Somalia se ve obligada a vivir en el caos durante unos cuantos años más…


Soldado frente a cadaver de miliciano islamista en Somalia (Fuente: AP)

Comentarios»

1. Los helicópteros no se caen solos… les tiran « Recodo Inquieto - 5 marzo, 2007

[…] Sin embargo, y obviando las posibles pruebas que pueda haber o no, la hipótesis de la conexión saudí no es tan descabellada: al fin y al cabo, allá donde haya una yihad fluye el abundante dinero saudí, dinero que demasiado a menudo va a parar a manos de individuos que luego se vuelven contra sus aliados o incluso contra su propio gobierno, como ha sucedido con Al Qaeda. Hace poco se ha visto de nuevo este fenómeno cuando han salido a la luz indicios de la existencia de dinero saudí en manos de los Tribunales Islámicos somalíes (ver: Frenar el avance islamista). […]

2. Los coletazos de la intervención « Recodo Inquieto - 19 junio, 2007

[…] intervención extranjera que sufrió Somalia a finales del año pasado ha traído consigo una nueva ola de violencia que no parece tener fin: los combates entre distintas […]


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