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El Reino Unido, entre el dinero y la legalidad, elige el dinero 17 diciembre, 2006

Posted by marconius in Dinero.
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Tony Blair ha decidido que el Reino Unido anteponga su buena relación con Arabia Saudí a la legalidad, al paralizar las investigaciones sobre supuesta corrupción en un negocio de venta de cazas de combate al país árabe.


 Cazas eurofighter typhoon (Fuente:defence-data.com)

El Fiscal General del Reino, a instancias del Gobierno britanico, paralizó el 14 de este mes las investigaciones que la Oficina de Fraudes Mayores del Reino Unido (SFO) estaba realizando sobre la empresa británica BAE Systems. El SFO estaba investigando a dicha empresa acerca de un supuesto caso de sobornos que dicha entidad habría hecho a altos cargos saudíes para asegurarse el contrato de la venta de 72 cazas de combate Eurofighter.

Ante el aluvión de críticas, el Fiscal General, Lord Goldsmith, que reconoció que había actuado de acuerdo con el primer ministro, Tony Blair, justificó su decisión en que estaba “anteponiendo el interés general al peso de la ley”, y el propio Blair dijo después que la relación del Reino Unido con Arabia Saudí era “de vital importancia” para la política en Oriente Medio y la lucha contra el terrorismo, y que además se había evitado la posible pérdida de puestos de trabajo.

Contratos Al-Yamanah

Al parecer, el caso (pormenorizado claramente en este artículo de Sáenz de Ugarte) viene de lejos: BAE Systems, antes conocida como British Aerospace, es una empresa que depende económicamente de los contratos de venta de armamento que tiene, desde mediados de los 80, con el Gobierno de Arabia Saudí, conocidos (quizás irónicamente) como Al Yamanah (la paloma). En Agosto, Arabia Saudita pensaba comprar 72 cazas “Eurofighters” a BAE Systems, y al parecer, siempre hubo sospechas de que la compañía británica habría gastado millones de euros en sobornos y “atenciones” a miembros de la Casa Real saudí para asegurarse el acuerdo.

Así, la Oficina de Fraudes Mayores del Reino Unido comenzó a investigar el caso, amparada además en una ley británica, aprobada hace apenas cinco años, que perseguía el pago de sobornos hechos por empresarios británicos en contratos en el extranjero.

Sus pesquisas llegaron hasta tal punto que fuentes oficiales de Arabia Saudí declararon de manera rotunda y sorpresiva, a mediados de noviembre de este año, que cancelarían el contrato con BAE Systems, así como la cooperación con el Reino Unido en materia antiterrorista, si las investigaciones seguían adelante.

Esta presión saudí es la verdadera causa de la polémica suscitada por la medida que ha tomado el Gobierno británico de paralizar la investigación. Evidentemente, aunque todavía no había dado sus frutos, quedaba claro que a los saudíes les molestaba “por alguna razón”, y su anuncio se ha tomado como un “chantaje” ante el que habría cedido Tony Blair.

Además, desde BAE Systems y grandes empresas de defensa británicas se habían venido haciendo catastrofistas predicciones sobre la pérdida de miles de puestos de trabajo si se cancelaba el contrato. Sin embargo, el fiscal Goldsmith (también es una ironía que se llame “Oro-smith”) aseguró que los intereses económicos de la compañía y del país no habían pesado sobre su decisión, que respondía meramente a cuidar las relaciones entre ambos países.

Negocios en Arabia Saudí

La situación no es extraña al tipo de relaciones comerciales que se hacen con Arabia Saudí, y resulta sintomática del tipo de régimen que rige el país.

La familia Saud, encabezada por el rey Abdullah bin Abdulaziz al-Saud, ostenta el poder absoluto, y los cargos del Gobierno se reparten entre los distintitos miembros de la familia o personas de confianza. Evidentemente no hay separación de poderes, ni desde luego una justicia independiente, y los cargos no se diferencian en la práctica de la persona que los ostenta. Así, los miembros de la familia Saud dirigen el país como si fuese su propio negocio, porque solamente han de rendir cuentas ante sí mismos y ante los demás familiares.

Cuando una compañía quiere hacer negocios con Arabia Saudí, es como si los hiciese con los propios miembros de la Casa Real, pues ellos mismos son la institución que hay detrás de sus cargos.

Evidentemente, esta situación favorece en extremo la corrupción y el cohecho. Abundan las atenciones y los regalos para los miembros de la familia Saud y los funcionarios con los que se tienen que realizar las negociaciones. Estas “atenciones” muchas veces implican actividades quizás no muy bien vistas, como visitas a casinos y relaciones con prostitutas.

Críticas más que comprensibles

Las críticas han dividido a la sociedad británica en dos partes: la oposición y los medios en el espectro derechista o conservador, que apoyan la decisión aunque critican que no se haya tomado antes, y los medios y grupos más a la izquierda, que la consideran aborrecible.

Por una parte, se han priorizado las relaciones con Arabia Saudí por encima de la ley. Es bien cierto que, cuando el ejecutivo de un país interviene para sobreponer a las leyes sus intereses políticos y económicos, por muy comprensibles que puedan considerarse, está debilitando enormemente al Estado de Derecho, al imperio de la ley y a su propia credibilidad política.

Todo lo anterior se agrava cuando, con esa decisión, se está encubriendo indirectamente una actividad considerada ilegal como es el pago de sobornos, y además se está cediendo a presiones externas. Más aún, (aunque esto ya aparte) tener en cuenta que todo esto proviene de las relaciones económicas que Gran Bretaña mantiene con un régimen absolutista al que está protegiendo.

Además, no falta quien critique que no ha sido más que una mera cuestión económica. Quienes argumentan esto señalan que, en tanto que la colaboración en materia antiterrorista es algo que beneficia a los dos países (recordemos los atentados de Al Qaeda en Arabia Saudí) y no sólo al Reino Unido, resulta bastante ilógico que el factor clave sea el de “mantener las relaciones”, puesto que es poco probable que los saudíes fuesen realmente a cancelar la cooperación con los ingleses.

Matarlas callando

Hay una última crítica: la decisión del Gobierno de hacer pública la medida a las 6 de la tarde de un día en que los medios británicos estaban desbordados de informaciones, debido al caso de la muerte de prostitutas en Ipswich, al interrogatorio que se le estaba realizando a Tony Blair sobre un posible caso de corrupción, y al informe policial final sobre la muerte de Diana de Gales. Muchos lo han entendido como un intento de evitar que la noticia pasara lo más inadvertida posible.

Con todo esto, sería en verdad muy irónico que alguien en el Gobierno británico defendiese ahora públicamente la democracia, la legalidad o la transparencia económica. No obstante, seguramente lo harán.


El rey Abdullah de Arabia Saudà(Fuente: Wikipedia)

 

Comentarios»

1. yo - 16 enero, 2007

lee

2. marconius - 16 enero, 2007

¿?


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